Manchester United agrava su crisis tras caer 2-0 ante Chelsea
Manchester United se hunde en una crisis que ya trasciende el debate sobre su entrenador: la derrota por 2-0 ante Chelsea dejó al equipo con cuatro caídas en sus últimos cinco partidos y lo acercó de forma alarmante a la zona baja de la Premier League. Michael Carrick continúa al frente, pero los números y el calendario refuerzan la sensación de que el club necesita una reacción inmediata para evitar una temporada histórica por los motivos equivocados.
Key takeaways
- United solo ha sumado siete puntos en nueve jornadas ligueras, con Ipswich Town como su única víctima en el campeonato.
- El equipo acumula nueve encuentros sin ganar entre todas las competiciones.
- Una derrota o empate sin victoria frente a Roma en la Champions supondría igualar la peor racha del club en 75 años.
- Morgan Rogers abrió el marcador para Chelsea y Cole Palmer convirtió el penalti que sentenció el duelo.
- Lisandro Martínez fue expulsado y dejará al equipo condicionado tras una actuación marcada por errores defensivos.
Un equipo sin respuesta y con una proyección de descenso
La situación resulta especialmente preocupante por la distancia entre el peso histórico del club y su rendimiento. Con un promedio de 0,77 puntos por partido, Manchester United alcanzaría unos 29,3 puntos al final de las 38 fechas si mantuviera esta marcha. Ningún conjunto ha logrado la permanencia en la Premier League con menos de 30 unidades; el registro más bajo de salvación corresponde al Nottingham Forest, que obtuvo 32 en 2023-24.
El 3-0 recibido en Old Trafford ante Bournemouth ya había colocado a Carrick, de 45 años, bajo una presión extrema. Aquel inicio de campaña era el peor de la entidad desde 1986. Sin embargo, la dirigencia optó por conservar al técnico y dar margen tanto al cuerpo técnico como a los futbolistas, pese a que en el mercado de entrenadores figuraban perfiles con experiencia en Inglaterra como Eddie Howe, Antonio Conte y Kieran McKenna, además de Julian Nagelsmann.
La decisión no produjo un cambio en Stamford Bridge. United fue superior por momentos antes del descanso y generó oportunidades claras: Amad Diallo desperdició tres ocasiones y Bruno Fernandes también falló una llegada favorable. Pero el equipo volvió a exhibir una fragilidad conocida cuando el partido se torció.
A los cuatro minutos del complemento, Rogers encontró un amplio espacio entre Harry Maguire y Lisandro Martínez para avanzar y marcar el 1-0. Desde entonces, la intensidad y la confianza de los visitantes desaparecieron. Solo una vez esta temporada el United consiguió remontar un marcador adverso para ganar, precisamente contra el recién ascendido Ipswich, en agosto.
Martínez agravó el problema al cometer un penalti sobre Wesley Fofana, transformado por Palmer, y recibir posteriormente la segunda amarilla. El argentino dejó a su equipo con diez hombres durante los últimos 28 minutos. Tras la expulsión, Carrick no intercambió gesto alguno con el defensor, una imagen que contrastó con el mensaje de unidad que el entrenador había defendido días antes.
El calendario y las limitaciones elevan la urgencia
El contexto deportivo tampoco ofrece alivio. Manchester United está a 14 puntos de Manchester City antes de que se complete siquiera una cuarta parte del curso. En el entorno de la ciudad, incluso circula con ironía la idea de si una hipotética deducción de 60 puntos al City, en caso de que no prosperara su apelación por 114 cargos relacionados con las normas financieras de la Premier League, bastaría para dejarlo por debajo de su vecino.
Los problemas de plantilla agravan el panorama. Luke Shaw y Benjamin Sesko, las principales alternativas en el lateral izquierdo y la punta de ataque, están lesionados. Además, el club ha transmitido que no dispone de recursos para reforzar esas posiciones, por lo que una inversión relevante en enero parece poco probable.
Martínez ya había señalado a comienzos de mes las deficiencias en la planificación de fichajes durante el verano. A ello se suma una estructura directiva con copropietarios de prioridades distintas y ejecutivos todavía sin un historial consolidado de éxito en Old Trafford.
El próximo examen europeo será ante Roma, con una marca negativa de 75 años en juego. En la Premier League, Aston Villa visitará Old Trafford antes de que el equipo afronte, tras el parón internacional, un exigente duelo contra Liverpool en Anfield. Un relevo en el banquillo podría ser el recurso para sacudir al vestuario, aunque asumir el cargo en este escenario también implica el riesgo de asociar el nombre de cualquier técnico a un descenso impensable hasta hace muy poco.