La sede de la final del Mundial 2030 ha abierto una brecha pública entre las aspiraciones de Marruecos y España. El primer ministro marroquí, Aziz Akhannouch, pidió a Fouzi Lekjaa, presidente de la Federación Real Marroquí de Fútbol, que deje de presentar como un hecho que Casablanca acogerá el partido decisivo del torneo.
Marruecos organizará la Copa del Mundo del centenario junto a España y Portugal, mientras que los encuentros inaugurales se disputarán también en Sudamérica como homenaje a los orígenes de la competición. Sin embargo, la FIFA todavía no ha definido el estadio de la final y se limita a señalar que la decisión llegará “a su debido tiempo”.
El Gobierno marroquí frena las promesas sobre Casablanca
La reacción de Akhannouch llegó después de que Lekjaa afirmara en un acto de partido que el nuevo gran estadio de Casablanca tendría el “honor” de recibir la final. El jefe del Ejecutivo consideró que ese tipo de anuncios compromete la relación con los otros dos países organizadores.
“No prometas que Marruecos tendrá la gran final cuando aún no lo hemos hablado con nuestros aliados de España y Portugal”, advirtió Akhannouch durante un mitin. “Hay que mostrar respeto. No convirtamos estas cuestiones en promesas electorales. Se trata de asuntos muy importantes y elegir el lugar de la final lo es especialmente”.
El mensaje busca rebajar la tensión antes de que se abra una negociación decisiva entre las tres federaciones y las autoridades de los países anfitriones. Marruecos pretende llevar por primera vez la final de un Mundial al continente africano desde que Sudáfrica albergó la edición de 2010.
España defiende su candidatura
Desde España, la confianza en acoger el gran partido es igualmente alta. Rafael Louzán, presidente de la Real Federación Española de Fútbol, sostiene que el desenlace del campeonato debería jugarse en territorio español, aunque reconoce que no existe una resolución oficial.
“Creo que España es el lugar adecuado; no puede ser de otra manera”, señaló Louzán. El dirigente basó su postura en la condición de vigente campeona mundial de la selección española y en la capacidad del país para organizar acontecimientos de máxima escala. España conquistó este verano su segundo título mundial tras imponerse a Argentina.
La candidatura española cuenta además con infraestructuras de primer nivel, entre ellas el Santiago Bernabéu remodelado en Madrid y las obras de ampliación del Spotify Camp Nou de Barcelona. La federación española considera que esos elementos le otorgan una posición sólida frente a la apuesta marroquí.
Un estadio de 115.000 localidades como gran argumento
Marruecos responde con un proyecto de enorme dimensión en Casablanca: un estadio previsto para 115.000 espectadores. De completarse con esa capacidad, se convertiría en el mayor recinto específico de fútbol del mundo y reforzaría la candidatura del país para el partido de cierre.
No hay, por ahora, un calendario cerrado para la elección. El precedente del Mundial 2026 demuestra que estas decisiones pueden demorarse: Nueva Jersey no fue confirmada como anfitriona de la final hasta comienzos de 2024. Mientras espera el pronunciamiento de la FIFA, el Gobierno marroquí trata de contener las expectativas y preservar la coordinación con España y Portugal.