Estados Unidos remonta dos goles y empata 2-2 ante España en amistoso
La selección femenina de Estados Unidos rescató un empate 2-2 ante España en Chester, Pensilvania, después de remontar una desventaja de dos goles en el segundo tiempo. El amistoso en Subaru Park no entregaba puntos ni un título, pero sí dejó una respuesta de carácter de un plantel joven que busca consolidarse de cara al Mundial de Brasil del próximo año.
Estados Unidos llegaba golpeado tras perder 2-0 frente a las españolas apenas tres días antes y volvió a quedarse dos tantos abajo al descanso. El equipo tuvo una producción ofensiva limitada, con 0,21 goles esperados, y sufrió en la primera parte: España abrió el marcador a partir de un error defensivo y amplió la diferencia tras un despeje defectuoso de la portera Phallon Tullis-Joyce.
La reacción estadounidense nació con los ajustes de Emma Hayes. La entrenadora modificó el sistema al 3-5-2 durante el entretiempo, realizó cinco cambios cerca de la hora de partido y volvió a mover el banco con tres sustituciones en el minuto 80. La apuesta encontró respuesta en un grupo al que la propia técnica definió como “valiente” y sin miedo a asumir el momento.
Ashley Sanchez descontó y Mallory Swanson firmó el 2-2, dos goles con valor especial para jugadoras que atravesaban circunstancias muy distintas y que volvieron a marcar con la selección después de varios años. Estados Unidos incluso estuvo cerca de completar la remontada en el tiempo añadido, cuando Lily Yohannes buscó el triunfo con un remate que Misa Rodríguez alcanzó a desviar abajo para mantener la igualdad.
“Con este equipo nunca se puede bajar los brazos”, afirmó Swanson. “Eso es lo que siempre aprendí al vestir esta camiseta: seguir adelante sin importar lo que ocurra. Es parte del ADN del equipo, desde las jugadoras de 1999 hasta hoy”. Tanto la atacante como Hayes consideraron que, con unos minutos más, el equipo local podía haber encontrado el gol de la victoria.
Un plantel en plena renovación
El empate recordó la tradición competitiva de Estados Unidos, habitual protagonista de remontadas en grandes citas como el Mundial de 2011 ante Brasil o la semifinal olímpica de 2012 frente a Canadá. Sin embargo, la actual generación intenta recuperar esa capacidad mientras atraviesa una reconstrucción profunda tras el retiro de varias figuras que conquistaron dos Copas del Mundo.
Tierna Davidson, campeona mundial en 2019, remarcó que la mentalidad competitiva sigue siendo una condición irrenunciable dentro del programa. “En torneos es importante sentir la presión, los cambios de impulso y esa situación en la que hay que remontar y hallar una solución”, explicó la defensora. “Este equipo siempre ha tenido la pelea hasta el último minuto en su ADN”.
La dimensión del recambio quedó reflejada en los datos de la convocatoria. Nueve futbolistas que participaron ante España contaban con 11 apariciones internacionales o menos, mientras que Kate Del Fava y Pietra Tordin debutaron con la absoluta. Ya son 46 las jugadoras utilizadas por Estados Unidos en el año calendario, la cifra más alta en los 41 años de historia del seleccionado.
Muchas de las integrantes actuales solo vivieron la eliminación en octavos de final del Mundial de 2023 o todavía no han disputado una gran competición internacional. Por eso, los duelos recientes contra Brasil y España tienen un valor formativo. En Brasil, hace cuatro meses, el equipo reaccionó tras un mal primer encuentro en una serie que terminó marcada por ocho expulsiones, todas para el conjunto local.
El desafío ante España exigió otra clase de respuesta. Incluso sin varias de sus figuras lesionadas, las campeonas del mundo volvieron a exhibir precisión y eficacia para castigar las oportunidades concedidas. Estados Unidos deberá mejorar su regularidad, solidez defensiva y contundencia si pretende disputar el título mundial en junio, además de afinar una propuesta que combine su tradicional juego directo con una mayor capacidad de conservar la pelota.
Esta vez las estadísticas no acompañaron a las estadounidenses, a diferencia del primer cruce de la ventana. Pero el 2-2 dejó una señal relevante: ante una nueva desventaja y un rival de máxima jerarquía, el equipo encontró recursos emocionales y futbolísticos para responder. En un ciclo todavía en construcción, esa resistencia puede ser un punto de partida.