Van Dijk respalda la presión alta del Liverpool de Iraola ante el Arsenal
El Liverpool de Andoni Iraola llega lanzado al gran duelo del domingo ante el Arsenal en Anfield, aunque su nueva identidad todavía exige ajustes. La victoria del miércoles frente al Chelsea, resuelta en los penaltis en la Carabao Cup, fue la quinta consecutiva para un equipo que ha recuperado la presión alta y la intensidad como rasgos centrales de su juego.
Virgil van Dijk, capitán del conjunto de Anfield, considera que la plantilla empieza a asumir con mayor convicción los riesgos del plan. El técnico vasco ha dejado atrás el ritmo más pausado y orientado a la posesión que predominó con Arne Slot, empujando a sus futbolistas a tomar decisiones más exigentes lejos de sus posiciones habituales.
El propio central neerlandés es uno de los ejemplos más visibles: en distintas fases de los partidos se adelanta entre 15 y 20 metros dentro del campo rival para perseguir la salida del adversario. Ronald Araujo, desde el lateral derecho, también se cierra con frecuencia hacia zonas interiores para neutralizar rivales. Son movimientos que pueden abrir espacios a la espalda de la defensa, una consecuencia que Van Dijk admite.
“Ha habido algo de caos”, reconoció el capitán, aunque remarcó que los beneficios comienzan a aparecer. Para el defensa, el desafío no cambia por la entidad del rival, ni siquiera ante un Arsenal que visita Anfield como campeón defensor. “Todos los equipos son complicados porque, cuando saben que quieres recuperar arriba, intentan llevarte a zonas incómodas. Hay que interpretar el partido”, explicó.
La lectura de los jugadores, clave en la presión
Van Dijk puso como ejemplo a Jordan Henderson, su antiguo compañero en Liverpool, y sus descensos hacia la base de la jugada para arrastrar a un marcador y liberar espacios. En esos escenarios, la decisión de salir a presionar o sostener la posición corresponde al futbolista sobre el césped.
“Al principio, especialmente en casa, hay que ir con todo y asumir ese riesgo. Si recuperas arriba, el público también se enciende y esa energía puede acompañarte durante los 90 minutos”, señaló. El neerlandés entiende que la tendencia actual lleva a muchos equipos a plantear duelos individuales, por lo que resulta decisivo escoger si conviene atacar de forma directa, competir por la segunda pelota o intentar progresar mediante pases.
El central insistió en que el cuerpo técnico diseña la estrategia, pero su ejecución recae sobre los jugadores. “El entrenador puede establecer el plan, pero quienes estamos en el campo tenemos la mayor influencia para aplicarlo y ganar”, afirmó.
Van Dijk también quiso diferenciar el modelo de Iraola del gegenpressing que caracterizó la etapa de Jürgen Klopp. A su juicio, no se trata de una simple vuelta al pasado: con Klopp, el equipo basculaba para encerrar al oponente en un costado, mientras que el fútbol actual presenta otras exigencias tácticas. Lo que se mantiene, eso sí, es el volumen de carreras, los esfuerzos de alta intensidad y la ambición de recuperar cuanto antes.
El Liverpool busca además ser más vertical cuando la situación lo demanda. Van Dijk cree que el equipo debe encontrar el punto justo entre salir jugando bajo presión y utilizar envíos directos, especialmente en Anfield. Provocar segundas jugadas, contactos y desorden forma parte de ese aprendizaje que el grupo pretende consolidar ante el Arsenal.