Harry Kane ha culminado un año sobresaliente entre el Bayern de Múnich y la selección de Inglaterra con el reconocimiento que lo sitúa como el mejor jugador del mundo. El delantero inglés ve así recompensada una trayectoria marcada por la constancia, el trabajo y una prolongada búsqueda de grandes éxitos.
Su impacto tanto en el club bávaro como con Inglaterra ha consolidado su condición de referencia absoluta en el fútbol internacional. La distinción llega después de años en los que Kane sostuvo un nivel goleador de élite y mantuvo su ambición pese a los obstáculos encontrados en el camino.
Para el atacante, el premio representa la consecuencia de una perseverancia que finalmente encuentra su mayor reconocimiento individual.